Los derechos según “Las flechas”.

Los derechos son informaciones almacenadas en los cerebros de seres humanos que  establecen relaciones de asignación entre instrumentos e individuos. En ocasiones los derechos están representados en alguna forma física (por ejemplo, un código legal impreso) pero eso es “ conocimiento”, informaciones codificadas que se refieren a los derechos, no los derechos en sí. Los derechos solo tienen validez en la medida en que el resto de los humanos los reconoce, es decir, en la medida en que están almacenados en los cerebros de los “ demás” En sentido estricto los derechos los son una forma de saber pero que en vez de estar almacenado en el cerebro de su titular, tiene que estar almacenado en los cerebros de los otros individuos.

Martínez Coll, Juan Carlos (2002), Las Flechas, Economía del Tiempo y la información, Editado por el autor. Málaga. Versión Beta 10/01/03 18:31.

Esta definición de derecho la consideraré definitiva hasta que alguien me saque de mi error. En primer lugar porque  relaciona los derechos con los instrumentos (recordemos que los instrumentos era un tipo de información que permitía a los seres humanos desarrollar su saber a través de la tecnología, logística y conocimiento). En segundo lugar porque diferencia los derechos en sí, de los derechos representados gráficamente, siendo aquellos los que realmente les corresponde la realidad de derechos, y éstos no más que una representación que ayuda eventualmente a ser reconocidos por una más amplia comunidad. Y en tercer lugar, que la información almacenada en los cerebros ha de formar parte de una red compuesta por otros cerebros, al modo de nodos.
La dificultad de referirse de esta manera a los derechos es su posible psicologización, sin embargo, lo fundamental radica en que los derechos son asignación de instrumentos. Los instrumentos supone un trabajo de producción y conservación de los mismos que ha de poder mantenerse, mientras que la producción sea asunto de la comunidad, la información de los derechos en los individuos es inexistente, sólo hay información respecto de ese saber que permite producir, usar y conservar los instrumentos, a saber, los objetos mismos como tecnología no articulada, los conocimientos que representan el saber sobre esos objetos, y todo el saber sobre la organización espacio-temporal que supone la fabricación, uso y conservación de instrumentos. Sin embargo, la relación que puedan observar distintas comunidades supone una experiencia de asignación de derechos de una comunidad a los instrumentos propios de una segunda. Esto puede ser observado después de aprender que el robo supone un gasto de energía y que sería preferible realizar algún tipo de intercambio, sin embargo, esta no es la situación exacta en la que se produce una asignación de derechos. La asignación de derechos recae sobre los individuos y la comunidad que los garantiza no es fácilmente representable, o quizá deberíamos decir imposible.

Los derechos se refieren más bien a los usos que han de ser observados, tanto tecnológicos, de conocimientos o logísiticos. Es una información que no se refiere a los instrumentos más que de manera indirecta no dice nada sobre la producción o manejo de los instrumentos desde la perspectiva técnica, sino en relación con otros individuos. La dificultad es como pensar esa red, hay razones para pensar que desde “siempre” el problema de la comunidad individuo se ha dado, tanto por relaciones instintivas (asociadas a la consanguineidad), como tradicionales (las relaciones de alianza pueden verse acusadas con los instrumentos) y aún más cuando la capacidad productiva aumenta, sin que ninguna de ellas desaparezca y se entrecrucen.  De hecho el autor de la cita sitúa la aparición de los derechos entre 35.000 y 10.000 años con el Paleolítico superior, y el inicio del Neolítico, lo que parece muy coherente porque experimentarían la obtención de energía ora de manera instintiva, ora tradicional ora política.

Sin embargo, el problema del derecho y que permite ver que no es lo mismo tradición que política lo va a permitir los derechos sobre futuros, el dinero, un tipo de tecnología o de instrumentos que necesita de tradición, costumbres pero que pasa por un tipo de información nueva la de los individuos intercambiando de forma generalizada estableciendo alianzas, más allá del instinto y la tradición. Sólo el dinero es capaz de representar la red a la que hacíamos mención  y que la formaban los cerebros reconociéndose recíprocamente. El dinero es una tecnología que condensa la profundidad y extensión de esa red que ningún cerebro ni conjunto de ellos puede abarcar (aunque sean condición necesaria, pero no suficiente).

La profundidad y extensión de la red ha de ser expresada en términos temporales y permite advertir como los seres humanos juzgamos la realidad, la distinguimos, la evaluamos, la realidad convencional que nos constituye. Nos permite ver la universalidad y necesidad de esta convención.

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