Evolución biológica (texto escolar) I.

El texto de Mayr citado por Jerry A. Coyne presenta directamente la estructura de esta variación, que no es otra que determinar la realidad que el ser humano no reconoce como propia, pero tal determinación supone necesariamente hacer, operar. Los nativos de las montañas de Arfak de Nueva Guinea identifican 136 especies de pájaros, los científicos occidentales con una forma de sistematización más depurada identifican 137, la diferencia mínima de una especie parece indicar que hay cierta continuidad entre la manera de distinguir y determinar la realidad de los nativos y la de los científicos occidentales. Ahora bien, las 136 o 137 especies, tipos o clases de pájaros, no es lo que observan directamente, la especie, o el tipo, tanto para los nativos como para los científicos occidenteles, es un constructo lingüístico, lo que observan unos y otros son individuos concretos relacionándose entre sí, es decir, poblaciones más o menos claramente delimitadas, y ello, a través de cierta familiarización con estos individuos. Se observan, por tanto, conductas singulares y con un sentido completo, aunque el sentido completo de estas conductas se adquiere después de una observación prolongada.

“Mayr relataba un hecho sorprendente. Cuando sumó los nombres que los nativos de las montañas Arfak de Nueva Guinea daban a las aves, descubrió que reconocían 136 tipos distintos. Los zoólogos occidentales, usando métodos tradicionales de taxonomía, reconocían 137 especies.  En otras palabras, tanto los nativos como los científicos habían distinguido el mismo número de especies que vivían salvajes en la naturaleza. Esta concordancia entre dos grupos culturales con una formación y una experiencia tan distintas había convencido a Mayr, como debería convencernos a todos, de que las discontinuidades de la naturaleza no son arbitrarias, sino un hecho objetivo” (Ver textos capítulo 7 del libro de Jerry A. Coyne)

Ejercicio: anota los términos de especie, individuo y población, y reflexiona cómo están relacionados entre sí.

Este tipo de observación que queda delimitada por el lenguaje de los nativos o de los científicos occidentales es el que nos permite afirmar que determina completamente la realidad, la completud se refiere principalmente al sentido que proporciona la observación, distinto es la verdad sobre esas mismas especies o tipos, esto es una reconstruccción más sofisticada, y mientras que en el caso de esta determinación del sentido son equivalentes los trabajos de los nativos y de los científicos occidentales, no podemos decir los mismo de la verdad de tales observaciones. La diferencia radica no en la capacidad de observación de los nativos y de los científicos que es igual y en muchos casos la de los nativos puede ser superior, precisamente por estar más familiarizados con los pájaros de su entorno (por seguir con el ejemplo de los pájaros), en el caso de la metodología cuál es la forma de observación tampoco hay mucha diferencia, la diferencia más radical está en la capacidad de sistematización de uno y de otros, y la diferencia radica en la depuración del uso del lenguaje de unos y de otros. De esta manera y avanzando los temas finales, podemos afirmar que el sentido siempre es una cosa inmediata, de todo ser humano capaz de hablar de una lengua, pero la verdad es asunto de aquellos seres humanos que han trabajado y han depurado el instrumento con el que adquiere sentido la realidad, a saber, el lenguaje.

Ejercicio: subraya las frases dónde aparecen los términos sentido, verdad y lenguaje. Pregunta ¿Cómo se relacionan estos términos en los nativos y en los científicos?

El tema de la evolución biológica plantea uno de los asuntos más caros del pensamiento, el de las causas finales, o la finalidad simplemente. Para plantear adecuadamente la cuestión es necesario diferenciar la verdad del sentido. Las causas finales en biología o en la observación de la vida no tiene otra traducción que la de delimitar procesos que alcanzan su significado con el desarrollo en el tiempo, y en el que tal significado se vislumbra por la consecución de un objetivo, una finalidad. Las conductas de caza de muchos animales, las conductas de anidación (es irrelevante si la conducta es aprendida o no para plantear la causa final). Todas las conductas destinadas a la reproducción no podemos ignorarlas desde el punto de vista de la causa final. La definición de la causa final es siguiendo la caracterización de Aristóteles la causa que responde a la pregunta para qué, o incluso también podríamos afirmar que es la expresión de la esencia de los animales, o los seres vivos que llevan a cabo la conducta que le es propia.
Las explicaciones de los seres humanos que han dado del comportamiento de los seres vivos tienen como primera definición de las especies la causa final, se distinguen por algo que cumple la finalidad como especie, pero recordemos que esto ocurre porque son observados llevando a cabo conductas singulares, en poblaciones concretas. Lo primero que se advierte es la causa final, la que da sentido a lo que hacen los seres vivos, el sentido que es captado por los seres humanos pero un sentido objetivado en las conductas. Recordemos brevemente cuáles son las otras causas que señala Aristóteles (hay pensar que esta teoría de las causas está pensada para la observación de la naturaleza presidida por los seres vivos y su conducta compleja).

“Evidentemente es preciso adquirir la ciencia de las causas primeras, puesto que decimos que se sabe, cuando creemos que se conoce la causa primera. Se distinguen cuatro causas. La primera es la esencia, la forma propia de cada cosa, porque lo que hace que una cosa sea, está toda entera en la noción de aquello que ella es; y la razón de ser primera es, por tanto, una causa y un principio. La segunda es la materia, el sujeto; la tercera el principio del movimiento; la cuarta, que corresponde a la precedente, es la causa final de las otras, el bien, porque el bien es el fin de toda producción.” (“Metafísica”, libro 1, 3).
Ejercicio: los mamíferos representan muy bien qué significa la causa final (aunque está presente en toda forma de vida), en primer lugar por mantener las crías en su interior más que otros animales, el hecho de amamantarlas lo que supone como objetivo último que la cría llegue a madurar, y esto puede llevar en algunas especies varios años.

Señalar que la causa, sujeto del cambio es la materia, la causa material. Un pájaro que entona durante varios horas o días un canto de cortejo es la causa material la que identifica al pájaro como el sujeto, el sustrato de esa actividad, es el individuo que lleva a cabo la conducta que le es propia la de cortejar a la hembra. Pero esto que parece de sentido común, que un individuo con una forma concreta es el que “sujeta” la acción, sin embargo, el sentido común no parece encajar tan bien, si es la especie es la que sujeta todos los cambios de los individuos, y además que esta sujeción cambia puede ser distina a la de un tiempo anterior, es dcir, la causa material es distinta en un periodo posterior.

Pregunta: si las especies cambian ¿cuándo tenemos el último individuo de la especie que desaparece y el primero de la nueva?, algo así como ¿cuándo se dan el relevo?

Esta es la idea de evolución de las especies, que podemos entenderla en los individuos desde que nacen hasta que mueren y el sujeto del cambio, la materia, coincidimos que da identidad al individuo concreto. De lo que nos vamos a ocupar en esta variación es como esta causa material, el sujeto del cambio comunica a las especies, como éstas no son compartimentos estancos, como no pueden entenderse desde perspectivas fijistas o incluso creacionistas. El mito de Prometeo que presenta Platón en su diálogo Protágoras, caracteriza a las especies no tanto por su forma, como por la función que llevan a cabo, las que les permite ser algo, grandes para defenderse, rápidos para huir, garras para atacar… Sin embargo, el origen de estas especies no es otro que producto de la acción de los dioses, si en el caso del origen de un individuo de una especie de pájaros son sus progenitores, el origen de la especie son los dioses, ahora bien, la dificultad de dar una explicación del origen de las especies en clave enteramente natural es que no se tienen, o no se puede tener una percepción clara del sujeto que aparece, cambia se transforma, la especie misma, aunque el ser humano ha sido protagonista de esta experiencia aunque inconscientemente a través del proceso de domesticación, de selección artificial.

Ejercicio: ¿qué significa fijismo o creacionismo? ¿Qué significa selección artificial?

Por tanto, el ser humano ha explicado con sentido la diversidad de especies, ha identificado su forma, su finalidad, en virtud de los sujetos que la forman, la causa material, sin embargo, las explicaciones que implican el cambio del sujeto que es la especie no han sido posibles con la afinidad conseguida para diferenciar esas especies, y el problema es que la magnitud del cambio desborda la temporalidad humana, sin embargo, este cambio del sujeto que es la especie no ha podido ser observado claramente pero sí practicado como es el caso de la domesticación. En este tema lo que se abordará es como la reciente historia de la biología, o de la ciencia de la vida ha conseguido explicar como el sujeto, que es la especie, cambia, y no sólo son los individuos. Es Darwin el que sentó las bases para conseguir la aproximación al verdadero abordamiento del problema. Sin embargo, con la teoría de las causas de Aristóteles tenemos un instrumental conceptual, para advertir cómo se ha conseguido abordar con éxito el origen de las especies, y es que la cuestión radica en que la causa material tanto para el individuo como para la especie es sobre todo diferencias temporales.

Nota: el sujeto como causa material, no es la forma (pájaro, león, rana, perro…), la forma se entiende por semejanza, un individuo con otro, según la especie, un estado anterior, con otro posterior del mismo individuo, sin embargo, la causa material, el sujeto de los cambios no puede concebirse como identidad o semejanza, sino que es lo que distingue a un individuo, a una especie, por tanto, un individuo o una especie no sólo se conoce según la ciencia que se las ve con formas, estructuras analogías, sino con el sentido que capta la diferencia en sí misma, no sometida a ninguna identidad.

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