Undécima serie de variaciones. (Introducción)

 

Desde la primera serie de variaciones, con la teoría de la evolución y el contrapunto del mito de Prometeo, se plantea el problema de la verdad, el de la teoría de la evolución, y el del sentido que tiene el mito de Prometeo. Eran dos problemas íntimamente relacionados, pero también la íntima irreductibilidad de uno a otro. El problema de la verdad y el sentido es un problema análogo al de la función y la forma. Las cosas las conocemos por su función, pero el conocimiento de la forma que no es sólo al superficial, pongamos el caso del bifaz, sino el tipo de material, su dureza, es una cuestión que se ha ido adquiriendo muy lentamente, y de lo que hoy en día somos capaces, sin embargo, el sentido, la función del bifaz para un Homo erectus es lo que hoy hemos perdido.

            La propia historia de los términos que se refieren a la verdad son antes términos que designan sentido, función para una comunidad que lo que entendemos por verdad objetiva que la ciencia ha delimitado. El libro de Julián Marías Introducción a la Filosofía, destaca como el hebreo, el griego y el latín antiguos tienen en su vocabulario el vocablo verdad que hace referencia a cualidades psíquicas, afectivas que tienen que ver con la cohesión de la comunidad: Aletheia es principalmente la ilusión de pertenecer a una comunidad, el pasado ilumina el presente y la verdad designa en encontrar las señales ciertas de este pasado. Ahora bien, como advierte Julián Marías al movimiento de ilusión cuando se des-vela el pasado que constituye el presente, también acompaña el movimiento contrario de desilusión, descubrir que el pasado proyecta sombras sobre el presente, y esto no sólo vale para la historia colectiva, también para las historias individuales. El término emunah designa el sentido de confianza en el futuro, además hay una contraposición entre griegos y hebreos, mientras que los primeros asociados a la luz que han de encontrar en el pasado tienen una familiarización con las formas, con las figuras, la geometría es la disciplina que asociada a la construcción trabaja con el reparto de luces y sombras, sin embargo, los hebreos se niegan a configurar ese porvenir, la falta de imágenes de la divinidad designa esta relación con el futuro, el pasado está hecho de monumentos, que no pueden ser más que restos, el verdadero sentido está al final y éste no tiene forma acabada, que siempre es la de un sentido pretérito. La relación de los hebreos con la voz, la de los profetas, es que impulsa a la acción y que ésta sea la que dibuje este porvenir. El movimiento contrario a la confianza, necesaria para la acción, es la decepción que supone una caída de esa acción, algo que limita el movimiento. Kant dice en la Critica del Juicio: “La risa es la emoción que nace de la súbita transformación de una ansiosa espera en nada”. El sentido del humor es hebreo, fruto de la experiencia real, que siempre ocurrirá algo pero seguro que no será lo esperado, esta suerte de ateísmo radical en la palabra verdad, es la que encontramos en un judío excomulgado como Spinoza.

            El término veritas refleja una situación novedosa respecto a las otras dos, veritas refleja algo más que la cohesión con la comunidad, resalta el papel del ciudadano en esta cohesión, ya no se apela a la ilusión en el pasado, o la confianza en el porvenir, ambas comunidades tienen algo de las poblaciones prehistóricas, en las que todos se conocían, aunque esto no sea así, las ciudades estado albergan mayor número que las poblaciones prehistóricas, pero como siempre esto se puede afirmar con reservas, entre el paleolítico inferior, y el paleolítico superior las condiciones de vida han sufrido grandes cambios, de hecho como hemos afirmado anteriormente se cree que ha habido grandes poblaciones de cazadores recolectores en un momento muy concreto en el Creciente fértil. Pero lo que designa, el término veritas es el papel del individuo cuando ha perdido la referencia de la ciudad estado, se apela a su sinceridad, a que sea honesto con su relato, y que sino corresponde con los hechos no se deba al interlocutor. El término veritas designa una relación de individuos civilizada, en la que la comunidad de sentido ha quedado diluida. La dificultad de la educación, por ejemplo, es como el individuo se va a formar en estos usos si no tiene la referencia de una comunidad en la que quedan reflejados tales usos.

            Estos tres usos del término verdad no pueden desaparecer en una sociedad civilizada porque muestra la relación de lo que se dice con el tiempo. Son las respuestas pragmáticas a las preguntas filosóficas, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos? ¿quiénes somos? Bien distinto es cuando se ha formalizado, se ha tomado conciencia del término verdad desligándolo del sentido, de la función. La verdad ya no asociada a la comunidad, a la sujeción de las duraciones efectivas del uso, es la verdad como objetividad, como formalidad. Esta investigación es producto de la relevancia ética, individual, de la investigación, sólo cuando el individuo (aunque sea en una tarea colectiva) toma conciencia de su labor puede verse esta segunda forma de entender la verdad, pero entonces la pretendida subjetividad que introduciría el trabajo individual, ya que cada uno “tendría su verdad” no puede más que negarse por los resultados. El investigador sabe que la sinceridad no es suficiente, y debe ver cómo se relaciona lo que se dice, con lo que hay o con lo que hacemos, pues, desde esta perspectiva, podemos diferenciar tres formas, también, de entender la verdad, y ya no asociadas a comunidades o a usos lingüísticos, sino a individuos concretos, y a la mayor o menor formalización del lenguaje.  Las tres concepciones de verdad son las siguientes: la verdad como correspondencia de Aristóteles, la verdad como coherencia que usa Sponiza según Hegel, y por último la verdad pragmática de William James.

Mientras la primera y la segunda caracterizan toda la lógica formal, las axiomatizaciones, los modelos que satisfacen tales formalizaciones, deducciones, los problemas de consistencia, etc. La tercera vuelve sobre el problema del sentido, la verdad es lo que funciona, de este modo lo que nos retrotrae a una aporía que ya estaba en la verdad como veritas, en la medida que apela al papel del individuo vacía de contenido toda referencia a una comunidad, en la medida que el trabajo individual busca la formalización, sin embargo, estos trabajos de formalización individual, ha hecho que algunos investigadores vuelvan de nuevo a reclamar la funcionalidad, el sentido, e incluso una comunidad (aunque sea en un sentido muy débil). Según nuestra perspectiva, no proponemos solución a tal aporía, sino que como buena aporía lo que ha de reflejar esta cuestión es la potencia de las preguntas y los problemas sobre la verdad, e incluso la cantidad de respuestas y soluciones que se encontraran sin agotar tal problema o pregunta.

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