Interludio III. (Introducción)

Mientras que en el bloque denominado praxis se intenta evaluar la acción según el horizonte de la sociedad extensa, a saber, su medio propio, en el primero la acción humana está diluida en las conductas técnicas o animales, sin embargo, es aquí donde se ve la irreductibilidad de la acción humana, de la praxis, y lejos de tomar partido por discursos derrotistas en los que se ve a la acción humana como alienada por la técnica, como es el caso de Rousseau, Heidegger o algunos representantes de la denominada Escuela de Frankfurt. Seguimos a autores como es el caso de Ortega, éste supone una visión más acertada de la técnica y cómo forma parte de la naturaleza humana. Si los avances técnicos permiten que computadoras compongan música, hagan poemas, y otras manifestaciones artísticas, la técnica siempre tendrá como factor humano irreductible la experiencia del tiempo, y si la simulación de las computadoras alcanza a imitar la conducta humana, sin embargo, la experiencia más inmediata del tiempo, a día de hoy está en los seres vivos, y con mayor potencia en el ser humano (incluso apoyándose en la misma tecnología).
De ahí que estas variaciones planteen en esta primera parte tres modelos teóricos, derivados de los diversos “haceres”, el modelo biológico que explora las duraciones y las conductas propias de lo natural, aquí aunque no lo parezca lo importante es la causa final según la denominación aristotélica, porque los procesos que llevan a cabo los seres vivos suponen un principio y un fin en sus conductas, esta diferencia entre el primero y el último, supone que hemos de afirmar la finalidad en los procesos, aunque haya que descartar una teleología cósmica, o que aglutine todos los procesos como el diseño inteligente. Un segundo modelo es el tecnológico el cual se caracterizaría por la denominada causa eficiente de Aristóteles, o la causa que tanto se ha tratado en la modernidad a partir de Hume especialmente. La causa eficiente desde nuestro punto de vista se reduce casi a geometría, a la representación gráfica de cómo una cosa sucede a la otra. La íntima relación entre causa final y causa eficiente en la ciencia y su irreductibilidad como lo son la aritmética a la geometría, obliga a recurrir a un tercer modelo teórico, que surge del hacer también, es el modelo dialógico. Este modelo parte del arte como un hacer distinto a la técnica e incorpora, las duraciones en las que se desarrolla una producción. Toda forma de conocimiento tiene en mayor o menor grado los tres modelos, que corresponden a tres modelos de producción.
Siguiendo con las aporías que acompañan a las series de variaciones y como éstas sirven para problematizar de manera muy genérica lo que hacemos. La cuarta serie, la que trata sobre el arte, tiene como aporía la dicotomía cuantitativo – cualitatativo. Esta aporía demuestra cómo el término poiesis desde el principio significa cualidad, y que cualquier tipo de magnitud aritmética o geométrica no reduce la cualidad. Hegel y Aristóteles apuntan a que la cualidad es la primera de las categorías, y es que el ser humano, antes de relacionarse con cantidades que supone una descualificación de las cosas se las tiene que ver con cualidades, un camello, no es uno más y sumamos, dos, tres…, sino que tiene unas características que lo distinguen, por eso las palabras, por ejemplo, en árabe que designan camello son más de 400, lo que significa que el lenguaje distingue primeramente cualidades y luego las reduce a magnitud, y como ya decíamos, en la medida que aumenta la producción. Esta aporía se la debemos a Anaxágoras y Demócrito, ellos permiten ver que las realidades últimas el pensamiento las ha pensado o como cualidad o como magnitud. La clave o incluso la solución podría estar en Leibniz, la mónada es una cualidad, pero también una magnitud que expresa una cantidad de claridad de la mónada, cada una la suya irreductible a ninguna otra. Todas son una, y no pueden ser adicionadas a otra, y sus límites siempre están por determinar. Esta es la característica de la acción, en el arte están las condiciones trascendentales, por su singularidad, intensidad…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Introducción. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s