Comunidad.

Es habitual en estas variaciones hacer un poco de ejercicio etimológico para intentar ver cuál es el significado, no en sentido de las acepciones del diccionario, sino que en la medida que las palabras tienen una historia permiten que nos refiramos a un significado de baja intensión, connotaciones que no pueden ser más que apeladas en virtud, en este caso, del esquema que aporta la filosofía como teoría de lo que hacemos. El término comunidad, nos lleva, no ya al latín o al griego, sino al indoeuropeo, siguiendo las indicaciones de la página etimologias.dechile.net, y vemos en ella un origen curioso, el término comunidad podría verse como algo que cambia juntamente, que es lo que indica el prefijo co-. Por tanto, por comunidad encontramos por un lado una referencia muy vaga al cambio, y por otro a la reunión. Una comunidad desde el punto de vista temporal es la permanencia de un conjunto, una totalidad de elementos heterogéneos,  que varía. Lo que como unidad la convierte en una singularidad. Es difícil apelar a una comunidad universal, ya que lo universal, por su carácter idealizado disuelve las condiciones temporales, las circunstancias. En este sentido tan vago una comunidad hace referencia, a conjuntos de duraciones fisico-químicas, a conjuntos de conductas biológicas, y en tercer lugar a conjuntos de prácticas humanas.

Por supuesto, que las segundas y las terceras incluyen los niveles anteriores. Entonces cuando nos referimos a comunidad en estas variaciones a ¿qué tipo de comunidades no estamos refiriendo? En primer lugar, nos referimos a las comunidades humanas, sin embargo, estas no pueden estar claramente delimitadas sino contraponemos a las comunidades de conductas biológicas. En el primer sentido el problema es sincrónico, estudiar esta o aquella comunidad práxica, pero ligado a éstas esta el segundo sentido que introduce la dimensión diacrónica, ya que de las conductas aparecen las práxias, sin desaparecer aquellas. La cuestión es que la diferenciación entre un tipo de comunidad y otra siempre es problemática.

De ahí, que el criterio que hemos seguido para problematizar estas diferencias es reintroducir un término que ayude a ver como diacrónicamente de la poiesis, aparece la praxis, para ello el término elegido es el de chresis que significa uso, utilización, empleo. Lo que pretendemos es identificar, si se nos permite, el sujeto de la comunidad, aquello que distingue cualitativamente la comunidad de conductas, de la comunidad de praxias. El sujeto es aquello que permanece en lo que varía, en lo que muta. Las diversas formas de variar y mutar son las predicaciones aquello que es sujetado por la comunidad.

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