Octava serie de variaciones (Introducción).

El repaso que estamos haciendo a la serie de variaciones es volver una y otra vez a sugerir algunos temas, algunos motivos, pero principalmente se pretende presentar la tríada que estuctura tal variación que no es más que una repetición de la estructura misma que ya se advierte en la caracterización de filosofía que hacemos. La teoría como drama de dos tipos de haceres distintos poiesis y praxis. Además de la primera a la octava serie presentar una serie de aporías que la misma definición plantea, también, y ver cómo estas ya aparecen de algún modo desde los orígenes del pensamiento que se piensa a sí mismo, y que terminará llamándose filosofía. 
La octava serie puede adoptar la forma de muchos temas, muy diversos, en todo caso ha de titularse del individuo o de la individuación. El título que no designa exactamente un tema sino toda una maquinaria que remite a diversos temas, que podemos advertir más o menos explícitamente. La tríada de este tema se convierte de esta manera en una tríada fundamental, de conceptos muy básicos, los conceptos de universal, particular y singular. La individuación es una singularidad, y cualquier discusión sobre la universalidad o particularidad de la misma es todo un constructo teórico, la teoría de lo que hacemos tiene como entidad más inmediata las singularidades, lo que ya está individuado, y esto no es, por poner un ejemplo, un individuo de cualquier especie, tanto el individuo como la especie son construcciones teóricas mediatas que para ver su individualidad hay que construirlas, producirlas según modelos. La wikipedia que parece que no debe ser visitada como modelo de rigor, sin embargo, en este caso el artículo titulado principio de individuación es inmejorable cuando cita a Leibniz (a excepción que no cita como entidad total su propuesta, la noción de mónada). La realidad se distingue en singularidades que no carecen de nada…
Por ello mismo la aporía que preside esta variación es la más difícil, la más extraña ya que es una aporía de un sólo término, y la hemos nombrado como la aporía del infinitivo. Cualquier infinitivo designa una acción pero completamente indeterminada, y la realidad no es indeterminada, por tanto, esta aporía reclama la determinación de las acciones según los límites de un primero y un último (así es como nombrábamos la primera aporía). En todo caso cualquier investigación particular encontrarás sus determinaciones particulares, la aporía del pensamiento es presentar algo como indeterminado cuando en ningún caso lo está.
En una de las posibilidades para tratar esta variación es el tema del dinero, según la perspectiva de Menger. Si hay un tipo de individuaciones capaces de crear un universo capaz de aunar a los particulares es el del dinero según lo entiende este autor, y toda su esencia radica en el hecho de que en los intercambios intervenga un tercer elemento que solucione muchos de los problemas que tiene el trueque. Pero sólo, también, manteniendo esta proximidad, infinitiamente repetida, con el origen singular de los intercambios indirectos el dinero responde a su naturaleza, y ejerce sus funciones correctamente, la de depósito de valor, medio de intercambio y unidad de cuenta. En realidad, la función que siempre está en peligro es la de depósito de valor, la naturaleza (joder su esencia) sólo puede mantenerse si repetimos una y otra vez las condiciones de su origen, todo lo demás es depositar el valor en manos de unos pocos.
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