Tercera serie de variaciones (introducción)

V. El libro de Las flechas plantea que hace 3 millones de años empieza una nueva forma de procesar la información (que es una nueva forma de in-formar, dar sustancia), y que denomina instrumentos a esta nueva forma. En la segunda variación se analiza esta cuestión para ver como se van diferenciando distintas funciones en las especies del género Homo, la función ejecutiva, normativa y especulativa, todo ello en un proceso inconsciente. Sin embargo, en esta tercera variación el análisis recae sobre la técnica misma y como este proceso que se inició hace 3 millones de años (aceptando la propuesta de Martínez Coll) llega hasta nuestros días. El análisis es el de la producción misma, no asociada, tanto al ser humano, como por las peculiaridades de ella misma. Es el análisis de la producción artificial propiamente dicha, cuando hemos adquirido claramente la diferencia entre la producción natural y producción artificial (la claridad en realidad solamente está garantizada según la forma de problematizar tanto su evolución como su estado actual).

    La aporía en este caso es la que creemos que hay en el fracaso de la filosofía pitagórica en la medida que la diagonal no es conmensurable con los lados del cuadrado. Esto significa que hay dos formas de pensar que son inconmesurables y no puede reducirse la una a la otra, a saber, no tanto la geometría como la aritmética, como los conceptos de continuo y discreto, que es lo que está en este fracaso (también está en la confrontación que suele presentarse a Heráclito y Parménides, o en las aporías de Zenón). Pero lo más interesante en este caso es que la técnica en su ejercicio expresa esta aporía: el saber hacer un útil es un proceso continuo difícilmente separable en partes (eso lo sabe el que enseña que le dice tu fija e imítame, pero las explicaciones no encajan con lo que hacen). Pero, por otra parte es completamente discreto los objetos resultantes, tengo este y este otro. La tecnología en la medida que se ha ido deshaciendo del proceder continuo del productor, reduce a partes medibles, discretas, la producción misma, la producción industrial es esto y no otra cosa.

    El texto elegido para esta variación es el inicio del capítulo VIII de la Meditación de la técnica de Ortega en el que diferencia forma y función, en el que el término cosa es sinómino de función y forma sería la precosa (como la llama Ortega), la forma por tanto de la cosa supone la desaparición de la misma entendida como función. Esta diferenciación entre forma y función es característica del desarrollo avanzado de la técnica y de un estadio en el que la simulación permite el control de la innovación, y que esta innovación se ajuste a los parámetros que la eficiencia reclama. Por supuesto que en la función última depende de lo que la sociedad quiera, por tanto forma y función son consecuencia no tanto de los técnicos como de los usos últimos que hagan los ciudadanos (o usuarios).
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