Segunda serie de variaciones (introducción).

III. La segunda variación es continuación de la primera y centra el problema de la evolución biológica en nuestra especie, si en la primera variación la aporía presentada era la formulada según la dicotomía primero – último y tenía a los fisiólogos milesios como sus representantes, en este caso la dicotomía es la que contrapone unidad – pluralidad y su formulación histórica se debe a los fisiólogos que sucedieron a Parménides principalmente Zenón y Empédocles, el primero defendiendo cuáles son las consecuencias de negar la unidad del ser y pensar la pluralidad, son célebres las paradojas de Zenón, por su lado Empédocles sin negar la radicalidad de la unidad es necesario plantear seriamente las apariencias y la pluralidad y no negarlas sin más, la cuádruple raíz de elementos y la dos fuerzas que lo rigen permiten salvar las apariencias plurales sin negar la unidad.

    La anterior aporía del primero y último ya incluía esta aporía, en realidad todas las aporías son variaciones de una fundamental que adopta distintas formas, por eso cuando diferenciábamos entre especie, individuo y población, ya anticipábamos la formulación de esta segunda aporía, la especie representa la unidad, los individuos la pluralidad que subsume, sin embargo, la población representa como entre pluralidad y unidad están todas las relaciones múltiples que permiten por un lado diferenciar y construir un universo al que pertencen y distinguir por esas mismas relaciones efectivas a los individuos. La especie humana, aunque mejor habría que decir las especies pertenecientes al género Homo posibilitan una aproximación a esta relación entre individuo especie que nos interesa para saber más de la nuestra, eso no significa que otras especies efectivamente existentes no lo puedan hacer con la ventaja de que pueden ser objeto de estudio real, que las ya extintas especies que no podemos saber de ella, de la parte más interesante el comportamiento en poblaciones más que a partir de los indicios que obtenemos por el registro fósil.

    La forma de estas variaciones es la que diferencia lo más difícil de diferenciar (porque no hay especies efectivamente existentes de las que nos ocupamos), la diferencia de funciones que hemos denominado ejecutiva, normativa y especulativa. La influencia de la terminología de Gustavo Bueno es crucial para estas variaciones, su concepto de sujeto operatorio es el que mejor puede articular estas variaciones. Las operaciones que las distintas especies establecen con las herramientas van a ser el factor clave para distinguir los individuos de las especies, sin embargo, queda claro que esta distinción se da en el seno de una población. De este modo la función ejecutiva designa la capacidad de los individuos de realizar proyectos cada vez más difíciles, y como asociado a esta capacidad ejecutiva se desarrolla implícitamente la capacidad especulativa que difícilmente puede ser diferenciada de la primera. Y aunque tales capacidades sean de los individuos, no pueden pensarse, sin embargo, sin la trama de conductas de la población que a cierto nivel de complicación las conductas se transforman en normas, en un proceso que aparece la diferencia entre praxis y conducta. La función normativa como las restantes tienen su origen en las distintas formas de funcionar de muchas especies, pero es la elaboración de útiles la que este espacio normativo y antropológico configura algo distinto de lo natural.

    El texto elegido para esta ocasión es también de Jerry A. Coyne, del capítulo que trata sobre la hominización. La diferencia entre funciones la retrotraemos hasta los antepasados de las primeras especies del género Homo, incluso, a formas que tienen una antigüedad de 14 millones de años, este es el caso de una investigación científica sobre chimpancés, bonobos y orangutanes los cuáles no solo fabrican y usan herramientas sino que también las conservan, es importante este hecho porque la diferencia entre función ejecutiva, normativa y especulativa tiene que ver con el hecho de que haya animales que por su saber son capaces de fabricar herramientas y conservarlas, esto ni siquiera pertenece a lal familia de homínidos (Australopithecus, Paranthropus y Homo), está ya en especies más antiguas. Es necesario, por tanto, dejar claro que los cambios en el hacer de las especies como ocurría con la producción de especies ocurre de una forma en la pequeñas variaciones a lo largo del tiempo contribuyen a grandes cambios.
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