Del poder ejecutivo.

“La fuerza de obligar de las normas legales deriva del poder ejecutivo del Estado que, a su vez, es la esfera de la vida política.” (Véase: http://filosofia.org/filomat/df480.htm)
Uno de los argumentos a favor del Estado como una institución necesaria (natural en cierto modo) es la que afirma que ha de haber un poder capaz de obligar a cumplir con la ley. Esta es una de las dos caras del poder ejecutivo, la que se aplica hacia adentro, la otra cara está vuelta al exterior, la que vela por los límites (cuando no   intentan expandirlos). En todo caso, el poder ejecutivo remite a la acción inmediata que mantiene o  vela por los límites, protegiéndolos de los peligros  que  vienen de fuera como de dentro. 
Ahora bien, la pregunta más importante a este respecto es por qué el Estado ha de apropiarse de este poder ejecutivo, que es función de los individuos particulares. Además el poder ejecutivo suele estar en manos de un sólo individuo, el Jefe de Estado.  Por supuesto, que tal poder se suele contrarrestar apelando a la denominada división de poderes, legislativo, judicial que pone cortapisas a este hecho singular que una persona tenga el poder más inmediato sobre toda una población, no olvidemos, para mantener los límites tanto físicos como en las costumbres y los usos de esa población.
La respuesta más inmediata que puede darse a la pregunta es que una persona represente el poder ejecutivo tiene como fundamento, la eficiencia. Es el modo más eficiente de mantener el orden que supuestamente han conseguido un grupo de personas en un espacio fisico delimitado, y que en ocasiones (como es el caso del Imperio) intentan extender este orden, mediante la acción inmediata de aquel que lo ha de mantener. La razón principal de este fundamento radica en que si algo es difícilmente representable, o irrepresentable  en  absoluto, es la función ejecutiva, la función de llevar a cabo acciones (y es irrepresentable por su inmediatez).
El poder ejecutivo de un Estado por un lado responde a la necesidad de la inmediatez de las acciones para preservar los límites tanto físicos como de uso de ese Estado, pero por otro lado ese Estado no puede ser representado por su inmediatez. Por tanto, parece que el poder ejecutivo se limitaría a mantener los límites físicos, pero los usos, las acciones no pueden ser representadas por nadie ya que no pueden más que ser ejecutadas (presentadas cada vez).
Sin embargo, la conclusión más contradictoria es que el imperio expansivo es más coherente respecto de esta tensión irresoluble que el Estado en sentido clásico, ya que la única manera de mantener el orden de una población no responde tanto a los límites físicos que ocupa como a los usos, y costumbres que tienen, y la manera más eficaz de mantener este orden es intentar llevarlo a todo el mundo, universalizarlo. Por la simple razón de que sino otros usos se impondrían a estos.
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