Evolución biológica.

El tratamiento filosófico de la evolución biológica es pertinente porque permite ver en los procesos naturales ciertas analogías de cómo funcionan, por ejemplo, las Ideas o los problemas filosóficos. La evolución puede ser concebida como una forma de procesar información a través del tiempo, en estructuras que caracterizan la vida (la dificultad de definir vida en biología señala lo complejo de la relación tiempo – información). Una Idea o un problema filosófico remite a una estructura universal (de naturaleza platónica), que, sin embargo, es producto de estructuras anteriores resultado de  un determinado funcionamiento de individuos particulares antiguos enclasados en un universal que generan nuevas estructuras (lo que supone cierto aristotelismo filogenético), pero todo ello tiene como eje central la singularidad de la información concreta de las estructuras actúando efectivamente en los particulares. Las Ideas o los problemas son en este sentido entes vivos, son la producción del tiempo mismo.    Ahora bien, tal tratamiento necesita concebir una zona de vecindad entre lo que hace la ciencia y lo que hace la filosofía. La zona de vecindad debe ser la del pensamiento mismo, a saber, tanto desde el punto de vista científico como del filosófico hay pensamiento, por tanto, propondré un problema filosófico, un problema científico y por último señalaré una aporía del pensamiento que está de manera más o menos explícita en estos asuntos.

La evoluciónpuede verse como un problema filosófico (una Idea dramatizada), un concepto capaz de servirse de los conocimientos científicos que tratan sobre la teoría de la evolución. Pero el mismo término debe ser aclarado. La tarea filosófica necesita de cierta gimnasia filológica o etimológica para delimitar el uso de los términos que en definitiva son usado por el común de los mortales. La filosofía tiene como horizonte de sentido la opinión y no la ciencia o el arte, aunque las tenga en consideración para hacer su discurso.
El discurso filosófico no “compite” con el del científico sino con el de cualquiera que hable de evolución biológica, como un tema general que afecta al pensamiento, por tanto, este discurso es el del lector más o menos competente y su opinión, su discurso no sólo ha de estar informado de lo que hace la ciencia sino que cómo no habla con científicos sino con ciudadanos, tal discurso tiene un registro distinto al de la ciencia y requiere un rigor también distinto y es la filosofía la que aún siendo un saber especializado ha tenido como referencia obligada como su suelo particular la opinión del común de los ciudadanos.
Pues bien, evolución significa primeramente desenrollar,  desenrollar un rollo de papel como eran los antiguos libros. Esta imagen es confusa para ser aplicada para la evolución biológica o en realidad a cualquier forma de evolución. El proceso de evolución o de desenrollar  lo que está enrollado supone la explicitación de una información implícita, pero que no añada nada más de lo que ya había, sin embargo, el proceso evolutivo biológico, y casi cualquier proceso evolutivo que suponga un desarrollo en el tiempo y ponga en juego información, no ocurre de este modo más que de un modo parcial. La misma acción de desenrollar un libro no es la misma según la capacidad de lectura del que desenrolla (además de múltiples contingencias, como las condiciones en las que se desenrolla, si ocurre algo mientras lo hace que imposibilita o dificulta la lectura…) . El proceso de desarrollo supone un tiempo en el que efectivamente se explicita unas condiciones iniciales, pero el mismo proceso entra en relación con información exterior (en mayor o menor grado y según las mismas condiciones iniciales que permiten la relación con una información u otra), lo que hace que cualquier proceso de desarrollo sea un proceso de intercambio de información con el exterior que puede cambiar incluso las condiciones iniciales como puede ser el caso del desarrollo de una tormenta o de la evolución del clima.
La evolución biológica puede verse de este modo como algo ya dado, ya desarrollado, en la medida que han quedado registro de ello, en forma de fósiles, más difícil es saber cómo se está dando cómo está actuando. Por tanto, lo que tenemos es un tiempo de desarrollo completado, y formaciones que apuntan a cómo ocurrió. La dificultad es como resolver el problema que supone como se ha desarrollado y cómo fue “informado”. La clave está siempre en el presente, a saber, los hechos presentes deben reflejar sobre el pasado tal desarrollo y tal formación. Por tanto, el presente de Darwin que evalúa y analiza la evolución no puede ser el mismo que el actual. La comprensión de tal evolución depende de cómo efectivamente esos procesos actúan en el presente. La evolución no sólo es un hecho y una teoría, debe ser un proceso también (es decir, no remite a particularidades que se engloban en una teoría universal, sino que las singularidades del estudio son las que reparten de un modo u otro la inducción y la deducción en proceso). En el caso de Darwin, los procesos actuales más relevantes los aporta el modelo de selección artificial llevado a cabo por el hombre, que han modificado las especies. De la evolución biológica tenemos los resultados, pero es más difícil acceder a entender el proceso, Darwin, aunque de manera incompleta, describió con gran perspicacia tal proceso, aunque desconociera las leyes de la genética y la biología molecular en general, que aportará las condiciones definitivas de tal proceso.
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