Notas sobre el Eutifrón, y algunos errores.

En el Eutifrón (12b) Sócrates afirma que el respeto forma parte del temor, y que lo pío forma parte de la justicia, a saber, que el respeto y lo pío son subconjuntos del temor y la justicia, sin embargo, sin pretender enmendar a Platón, supondremos que esta idea puede ser aplicada a ámbitos como la educación, pero invirtiendo la relación piedad – justicia, y dejando la de temor – respeto como está, es decir que la piedad es al temor, como la justicia al respeto, en una especie de analogía de proporción, frente a la de atribución. Pero, en qué basamos está modificación. La hipótesis ha de ser revisada y evaluada con más detenimiento, pero tanto el respeto como la justicia son prácticas artificiales, frente a la piedad y el temor que son naturales. Platón afirma esto respecto del respeto, pero no de la justicia, la razón puede ser que si hace de la justicia un artificio pierde su carácter  de universalidad y necesidad, lo que justificaría por otro lado que Platón postulara un mundo eidético de formas puras y que en el caso de la Justicia envolviera hasta la  piedad.
Sin embargo, supondremos que la piedad y el temor son emociones naturales y que el respeto y la justicia son virtudes que suponen artificio y que su práctica supone, a su vez, conocimiento humano (que es como decir praxis – humana-, lo de humano entre paréntesis, porque praxis humana es un pleonasmo, ya que no hay praxis que no sea humana, desde nuestra perspectiva). Las relaciones que se establecen entre piedad y justicia o entre temor y respeto, puede entenderse si como dice un poco antes Platón (Eutifrón 7b – 8a)que hay asuntos sobre los que no cabe discusión prolongada, y otras sobre las que difícilmente se podrá llegar a acuerdos, y se formarán partidos, las primeras pueden ser denominadas como asuntos de cálculo exacto, y las segundas de cálculo inexacto. Los asuntos de cálculo exacto tienen como modelo a la geometría, sin embargo, en tiempos de Platón la geometria había mostrado la potencia teórica del cálculo exacto, como lo había hecho la técnica, lo que no se desarrollará hasta muy recientemente es la relación entre técnica y matemáticas o ciencia, la tecnología, pero en todo caso se estaba largamente familiarizado con las soluciones efectivas a diversos problemas y la geometría teórica, permite crear la ilusión de un mundo de soluciones definitivas a cualquier problema. Otros problemas, como son los de belleza, bondad, no parecen remitir más que a soluciones parciales y endebles, de las que no hay un acuerdo unánime sino de la que se toma partido en un sentido o en otro, no olvidemos que tanto en un caso como en otro las soluciones son de distinta naturaleza, mientras que en la técnica la solución es exterior al que la consigue, cualquier construcción de artefacto, o solución teórica a un problema, en el caso de las soluciones “inexactas” acompañan a la misma acción, y no es exterior al que la lleva a cabo (es la ya consabida diferencia entre poiesis y praxis).
Ahora bien, lo que hay en la diferencia entre temor y respeto, y piedad y justicia, es que se reclaman soluciones de tipo poiético, a problemas que son práxicos. Y este petición no es un error, porque lo que se pide es conocer que podemos temer, y de qué podemos compadecernos, para encontrar una regla fija, que sirva en sociedades donde las relaciones son más complejas e indirectas que en pequeños grupos. La escritura, en este sentido es el artefacto por excelencia que reclama soluciones exactas, para problemas que no pueden resolverse definitivamente. Y esto no es un error, ni lógico, ni categorial, el error es creer que el respeto o la justicia,  o la escritura, el artificio en definitiva, puede abarcar la totalidad de aquello que tememos, de lo que nos compadecemos, del sentido o de lo natural.

Este planteamiento nos permite afirmar que el derecho y la justicia de una sociedad no puede confundirse con la comunidad que la cohesiona, es imposible su explicitación completa (error de todo comunismo y socialismo). O que podemos garantizar una educación en valores para nuestros hijos, explicitando todas las formas del respeto que los pedagogos han estudiado, y es que el miedo nunca desaparece completamente, y el conocimiento sobre estos asuntos no está en lo hecho, sino en lo que está por hacer, y el individuo siempre puede equivocarse en el juicio; en no hay educación para la ciudadanía porque no hay ciudad que capaz de explicitar el sentido de la comunidad, más que de manera refractaria (error de la pedagogía constructivista). Pero tampoco lo dicho o lo escrito contienen el sentido de lo que dicen, este ha de actulizarse por uno que escucha y otro que lee (error de los cánones de lectura). Y por último, el artefacto no encuentra su esencia como producto ajeno al fabricante o al usuario, tanto en la producción como en el uso estamos más cerca de la naturaleza de lo que creemos, no podemos sustraernos a ésta. Ahora bien, la imagen de esta naturaleza tiene que ver con el tiempo capaz de conservar,   y la  información capaz de implicar en nuestras acciones (error de todo derecho positivo).

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