Los tropos.

III. Que el primer lenguaje debió ser figurado.

“Como los primeros motivos que hicieron hablar al hombre fueron las pasiones, sus primeras expresiones fueron los tropos. El lenguaje figurado fue el primero en nacer, el sentido propio fue encontrado el último. Sólo se llamó a las cosas por su nombre verdadero cuando se les vio bajo su verdadera forma. Al principio sólo se habló en poesía: a nadie se le ocurrió razonar más que mucho tiempo después. Siento que aquí el lector me detiene, y me pregunta cómo una expresión puede ser figurada antes de tener un sentido propio, pues que la figura sólo consiste en la traslación del sentido. Convengo en ello; pero para entenderme, hay que sustituir la idea que la pasión nos presenta por la palabra que trasponemos; pues sólo se trasponen las palabras porque se trasponen también las ideas: de otro modo, nada significaría el lenguaje figurado. Respondo pues con un ejemplo. Un hombre salvaje al encontrar a otros, al principio se habrá espantado. Su miedo le habrá hecho ver
a esos hombres más grandes y más fuertes que él mismo; les habrá dado el nombre de gigantes. Después de muchas experiencias, habrá reconocido que esos presuntos gigantes no eran ni más fuertes ni más grandes que él, su estatura no correspondía en nada a la idea que en un principio había asociado a la palabra gigante. Inventará por tanto otro nombre común a ellos y a él, como por ejemplo, el de hombre, y dejará el de gigante para el objeto falso que lo había impresionado durante su ilusión. Así es como la palabra figurada nace antes que la palabra propia, cuando la pasión fascina nuestros ojos, y cuando la primera idea que ella nos ofrece no es la de la verdad. Lo que he dicho de las palabras y de los nombres también vale para los giros de las frases. Como se mostraba en primer lugar la ima-
gen ilusoria ofrecida por la pasión, el lenguaje que le respondía fue también el primero en ser inventado; luego, se convirtió en metafórico, cuando el espíritu esclarecido, reconociendo su primer error, sólo empleó las expresiones de ese lenguaje en las mismas pasiones que lo habían producido.”

(Rousseau. Ensayo sobre el origen de las lenguas.) El subrayado es mío.

Este fragmento de la obra de Rousseau es especialmente interesante para entender la naturaleza del concepto frente a la metáfora e incluso frente a las funciones matemáticas y de la ciencia en general. Lo que primero llama la atención es que el sentido figurado es anterior al sentido propio, sin embargo, no es contradictorio afirmar que el sentido propio es anterior lógicamente, esta anterioridad puede ser denominada como posterior. A saber, que el sentido propio es una anterioridad posterior al sentido figurado. Lo que nos permite afirmar que la producción de sentido no es directa no alcanza el núcleo del sentido mismo, el descubrimiento de éste lleva un tiempo de algo que estaba al principio y que permitió hablar con sentido desde el primer momento. De este modo, las metáforas son el sentido figurado después de establecer el terreno propio del sentido. Sin embargo, aunque no lo dice el propio Rousseau el sentido propio nunca está plenamente establecido, aunque sea anterior a todo sentido figurado, ni siquiera el significado que recoge el diccionario.
El sentido propio que a partir ahora denominaré sentido recto porque creo que bajo esta caracterización designamos la tendencia a delimitar completamente el sentido de cualquier término. Desde esta perspectiva, el diccionario es altamente equívoco porque o es mera recopilación de usos, o porque por la falta de sistema termina por confundir la connotación con la designación, lo figurado con lo recto. Las dos formas que tratan de delimitar el sentido recto son la Filosofía y la Ciencia, pero con resultados harto distintos. Una tercera forma de relacionarse con lo figurado por sí mismo, sin caer en los caminos trillados que impone los sentidos rectos provisionales, es la del Arte, lo que puede llevarnos a la conclusión de que la Poesía no hace metáforas, éstas son catalogadas después por los teóricos, filólogos, gramáticos que delimitan el supuesto sentido recto que permite la figura.
Pongamos el ejemplo que utiliza Rousseau: hombre. El uso común de hombre no puede ser su sentido recto, por tanto, ni cuando los “salvajes” lo utilizan lo es, pero tampoco es, como ya hemos visto ninguna de las acepciones del diccionario. El sentido recto de hombre sólo puede llevarse a cabo desde la sistematización, y éste lo hace la ciencia o la filosofía. En el caso de la ciencia el sistema lo aporta precisamente las matemáticas que utiliza, pero como demuestra cualquier tratado de anatomía, éste no agota todo lo que entendemos por hombre, entre otras cosas porque el significado de hombre incluye lo que hace y esto no lo trata la medicina, sino que también lo hacen las denominadas ciencias sociales, y entonces el sentido más recto que proporciona las ciencias naturales se disuelve en otros sentidos figurados por lo que el sentido recto que aúne el sentido natural y social del ser humano no parece fácil de delimitar completamente, pero hacemos un flaco favor creyendo que la falta de determinación completa del sentido recto del término hombre quepan sentidos figurados poéticos que se entremezclen con los resultados de la ciencia. Y este cuidado es especialmente interesante adoptarlo para las ciencias sociales.
Si el Arte no trata de alcanzar el sentido recto, si la Ciencia tiene como objetivo planteárselo aunque nunca lo determine completamente, la Filosofía encuentra sus problemas en esa diferencia que se da entre el sentido figurado y el sentido recto, y su elemento específico (siguiendo a Deleuze) es el concepto, que pretendería por un lado designar la falta de determinación completa que muestra la ciencia sin renunciar al sentido recto, conjuntamente con la producción de sentido que el Arte cumple. Por eso los mejores conceptos suelen tener dos términos como animal racional, para hablar del hombre, animal y racional representan direcciones contrarias al igual que dos rectas perpendiculares, y que si trazamos una línea que corte ambas delimitamos, en este caso cierte sentido de lo que entendemos por hombre pero que su designación de este término muestra la misma indeterminación que la diagonal del cuadrado de lado uno, es decir, una determinación en la designación pero determinación completa según los segmentos delimitados por la diagonal que los corta. La producción de conceptos supone los sentidos rectos, pero no espera para producir conceptos nuevos la resolución en la ciencia misma, sino que aprovecha la libertad del discurso libre indirecto para la composición de los mismos.
De este planteamiento se deducen algunas cuestiones:

1ª La verdad y el sentido no pueden confundirse.
2ª La verdad existe frente a todo escepticismo, y es la forma del sentido recto.
3ª El sentido no espera a la verdad para producirse.
4ª La verdad no añade nada a la función del sentido que tiene más que ver con la felicidad, el consuelo, la esperanza.
5ª Sin embargo, la verdad permite diferenciar los sentidos que más nos convengan.
6ª El sentido es común pero puede ser y de hecho lo es frecuentemente excluyente.
7ª La verdad es común y no es ningún caso excluyente. Sin embargo la inclusión universal de la verdad no puede ser modelo de un sentido no excluyente, a pesar de 5. El sentido recto no es el fin del sentido figurado, en realidad es su fin pero como la muerte es el fin para la vida.
8ª La producción de sentido no supone ningún problema, de hecho se produce en exceso, otra cuestión sea el tipo de sentido que se produce, según 6.
9ª La producción de verdad, sin embargo, si que es un problema y no está garantizada en ningún caso, se necesitan instituciones donde tenga sentido la búsqueda de la verdad.
10ª Las instituciones que dan sentido sin embargo, no están garantizadas por ningún sentido recto, sino que su sentido sigue siendo figurado, libre indirecto.
11ª El sentido figurado es la forma del sentido de la acción, el sentido recto es la forma de la teoría.
12ª Cuando el sentido figurado es propio, es porque designa a una comunidad excluyente, cuando el sentido figurado es propio y pretende ser individual o es una idiotez o un falso poeta (que viene a ser lo mismo).
13ª Cuando el sentido figurado es común no es universal pero podría serlo, en realidad su estatus es el de la singularidad, un verdadero poeta escribe generando sentido figurado común.
14ª El sentido recto siempre es universal, aunque a veces sea lo menos común de todo.
15ª El filósofo, por tanto, es un idiota que pretende que su producción sea verdadera, según 12, 13 y 14.
16ª La Filosofía en ningún caso puede confundirse con la Poesía, el sentido figurado común ha de ser firmado, el filósofo ha de apropiárselo, es imposible renunciar a la idiotez.
17ª Pero tampoco puede confundirse con la Ciencia, produciendo sentido recto universal, en este caso es un imbécil porque las razones completas son de otro están en otro sitio, no es tarea suya producirlas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en novenaserie. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s