¿A quién le interesa la Filosofía? III

Arístides. Si recuerdas citaba un libro,  La regla del juego que recoge un esquema usado profusamente tanto por Platón como por Aristóteles. En el caso de Aristóteles es el esquema que diferencia entre saberes productivos, saberes práxicos y teóricos. Platón en distintos diálogos (Sofista, Eutidemo…) habla de artes productivas y artes adquisitivas. Por lo que el término hacer puede reducirse en principio a dos acepciones que coinciden con los términos griegos de poiesis y praxis que en griego significan hacer, La regla del juego se divide en tres partes de las que las dos primeras se titulan así respectivamente. El autor habla de  producción (poeisis) y uso (praxis). Por supuesto, que dicho así no significan mucho, para entenderlo mejor se ha de desarrollar algo más…

Aristocles. Me dices, si no he entendido mal que de la teoría de lo que hacemos se debe distinguir dos modos de entender  el hacer, como producción y como uso. Pero ya que te has puesto tan sutil con las acepciones algo tendrás que decir, y seguro que algo tienes que decir, sobre el término teoría. Espero, impacientemente, respuesta tuya.

Arístides. Esto es lo que dice el DRAE del término teoría. (Del gr. θεωρα). 1. f. Conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación. 2. f. Serie de las leyes que sirven para relacionar determinado orden de fenómenos. 3. f. Hipótesis cuyas consecuencias se aplican a toda una ciencia o a parte muy importante de ella. 4. f. Entre los antiguos griegos, procesión religiosa. en ~. 1. loc. adv. Sin haberlo comprobado en la práctica.

La primera acepción encontramos el verbo especular que puede entenderse por su etimología de dos maneras distintas como espejo y torre o atalaya, y que en los dos casos remite a observar, pero con matices, el espejo permite contemplar lo que aparece delante del espejo y la torre permite observar desde cierta altura, en ambos casos, tanto el espejo como la torre han de ser hechos, construidos. Lo que me interesa de estas dos acepciones es que remiten a un artefacto y a una construcción, lo que proporciona dos imágenes muy precisas de lo que significa teoría, evitando rodeos del lenguaje. Por tanto, la teoría puede referirse a un espejo en el que se refleje lo que hacemos, o, a una altura desde la que divisar lo que hacemos, la torre. La teoría ya sea espejo o atalaya también hay que hacerla. Sin embargo, la teoría no es el hacer mismo, no puede confundirse con aquello sobre lo que teorizamos, la teoría en tanto que se construye imita al hacer que hace espejos y torres (óptica, arquitectónica, geometría…). En cierto modo tanto el espejo como la torre son figuras o metáforas de lo que es la teoría, además representan la distancia efectiva respecto de lo que efectivamente hacemos. Un espejo aunque refleje exactamente la imagen que tiene delante, sólo refleja lo que efectivamente tiene delante, y además invierte las posiciones espaciales. Una torre por la distancia a la que se eleva permite ver con más claridad el conjunto pero a costa de los detalles, si hacemos la torre más baja perdemos lo que efectivamente nos aporta la altura, aunque nos permita distinguir los detalles, por tanto, la especulación ya sea según la metáfora del espejo o de la torre debe aplicarse inserto entre las cosas (en latín: in media res). Nunca se construye el Espejo o la Torre.
Aristocles. He leído con atención tu correo y te confieso que tenía esperanzas de que me orientaría con cierta facilidad, pero después de la lectura ando perdido, y desanimado. Intento hacer una recapitulación de lo que creo haber entendido. En primer lugar la Filosofía he de entenderla como teoría de lo que hacemos. Los dos términos que he de entender es teoría y hacer. Este último he de entenderlo como producción y uso, y la teoría no es un hacer distinto, pero no son los usos y las producciones de los humanos. A su vez la teoría se entiende como espejo y torre, es decir, que se desdobla su significado… Sinceramente no sé para que me sirve todo esto…
Arístides. La cuestión del espejo y de la torre son metáforas. Los filósofos no construyen (producen espejos ni torres) sino que escriben libros. Lo escrito sí que se produce y, por tanto, lo escrito es lo que puede ser utilizado (usado) como espejo, a saber, que lo que hacemos quede reflejado en lo escrito y lo contemplemos; o como torre, que lo escrito nos sirva para observar lo que hacen o hacemos desde cierta perspectiva. En un caso como en otro la teoría “falsifica” lo que hacemos, en el primer caso porque ante un espejo obtenemos una imagen parcial, y en cierto sentido estática de algo que es dinámico y muy amplio, en el caso de la torre la distancia que marcamos permite perspectivas generales pero a costa de las particularidades. Sin olvidar, que la actividad teórica no añade ningún nuevo sentido de hacer que no esté reflejado en los dos primeros, si acaso podemos introducir una tercera acepción que es la de re-presentar, lo producido y lo usado. En griego esta tercera acepción se escribe como drama (δρμα)

Entiendo que nada más empezar la cosa resulta más enrevesada de lo que pudiera parecer al principio, por eso quizá deberías leer un mito que hay en el Protágoras de Platón:

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