Del arte poético al artista.

El materialismo filosófico de Gustavo Bueno denomina arte sustantivo o poético aquel en el que la obra está segregada de los sujetos, y determinada por un cierre fenoménico. Además ha de desviarse de la prosa de la vida y en tanto que hay cierto cierre, o que está delimitada al margen de los sujetos, sirve de referencia o de figura de reconocimiento de la misma prosa de la vida.
En términos evolutivos el arte humano es desde el principio sustantivo o poético, y que difícilmente puede distinguirse de otras artes de carácter práctico o religioso. La diferenciación del arte de su practicidad o religiosidad, se ha realizado muy poco a poco y quizá tenga en la cultura griega clásica su punto de inflexión. Solamente en el arte griego el arte sustantivo del que habla Gustavo Bueno puede diferenciarse del ámbito sagrado, del ámbito científico – técnico, y es posible relacionarla con un nuevo saber que está apareciendo, la Filosofía misma. El arte hasta entonces puede verse como un saber sustantivo, poético, que está relacionado inmediatamente con lo sagrado con aquello que da sentido a la comunidad. Por tanto, el arte poético es el saber propio de una comunidad, pero la Grecia clásica está compuesta de ciudades donde la división del trabajo es un hecho, y la diferencia entre arte y técnica está en ciernes, pero es el vacío de un grupo de representantes del sentido de la trascendencia como podía haber en el Antiguo Egipto, lo que hace posible percibir la inmanencia de este arte, que tiene que ver con la prosa de la vida pero que no es estrictamente útil, como la técnica, que es un saber hipotético en la medida que funciona por ensayo y error y que ha alcanzado un alto grado de desarrollo ya en los egipcios mismos.
Esta diferencia entre arte poético y técnico se hace patente, entonces, por la cada vez más acusada divisón del trabajo, el contacto con otras formas poéticas de representar la realidad que permite el comercio, y que anima, a su vez, esta división del trabajo, es lo que ha permitido lo que a veces se denomina pomposamente “milagro griego” (así es como se califica la aparición del la Filosofía).
Ahora bien, como hemos defendido ya en estas variaciones la Filosofía no surge con Tales de Mileto sino con Platón. La historia previa a la aparición de La apología de Sócrates, es la historia en la que el arte poético se desacraliza y se muestra mezclado con una forma de expresión que está emergiendo. Por tanto, el arte propiamente civilizado no puede ya ser calificado de sustantivo, que no desaparecerá, sin embargo, sino de disyuntivo (o dialógico) como es la Filosofía misma o incluso la Economía. Porque los que se dedicarán al arte verán que las obras que lleven a cabo los individuos ya no son el reflejo una trascendencia, sino que implican el juicio individual y la falta de cancelación o cierre técnico. El artista o el filósofo entonces serán figuras extrañas para la comunidad y que sólo apecerán en la ciudad. Ahora bien, el artista tiene como modelo a imitar lo mismo que siempre, o la naturaleza o la comunidad, aún habrá de pasar mucho tiempo para que el artista se imite a sí mismo.

Sin embargo, el artista no será reconocido como alguien capaz de un juicio singular. Este reconocimiento será labor de Kant en su Crítica del Juicio.

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