Bichos.

Una de las tareas de estas variaciones es intentar trazar que es lo que diferencia nuestra especie del resto, y resto apunta a aquellas especies más cercanas a nosotros como pueden ser las especies ya extintas de homo neandertal u homo erectus. De un modo u otro se ha apuntado que la diferencia radica en que los problemas de convivencia, de conservación del grupo más o menos extenso pasan por considerar a cada individuo relevante, fin en sí mismo. Sin embargo, esta diferencia no radica sin más en la diferente naturaleza que pueda haber entre neandertales, chimpancés, delfines, o sapiens. La diferencia pasa por el tipo de actividad que son capaces de desarrollar cada una de estas especies (y que tiene, claro está, como condición de posibilidad la naturaleza de cada uno). Y a este respecto de la actividad que desarrolla cada especie, el homo sapiens no se diferencia del resto de especies más próximas después de desarrollar mediante su actividad todas las potencialidades de las que es capaz, y entre éstas descubre, crea, un tipo de relaciones nuevas que quizá no hayan aparecido en la naturaleza hasta entonces, y es que a parte de desarrollar comportamientos orientados a conservar los grupos comunes a otras especies (lo que denominamos moral), se desearrollan conductas que tienen como centro, como ocupación el individuo mismo, y que incluso para la conservación de un grupo hay que considerar los distintos modos de conservarse los individuos (esto es lo que denominamos ética).

Que los individuos en una comunidad, o grupo puedan llevar a cabo acciones al margen de esa comunidad o grupo se ve como un potencial disolvente de la comunidad, de la moral, los ejemplos en la naturaleza son muchos, pero cuando una comunidad imposibilita este tipo de conducta y otros individuos ven este comportamiento como negativo, la ética puede desarrollarse. Por tanto, la aparición de la ética, posibilita la aparición, la explicitación de los problemas morales. Sin ética, no hay moral, todos los comportamientos de especies afines a nosotros, o nosotros mismos en tiempos remotos en los que no hay una conducta ética, tampoco se puede hablar de moral, más que en un sentido figurado. Pero la ética tiene un fundamento natural como la moral, e incluso puede parecer más inmediato para nosotros individuos, lectores, y no es otro que la inclinación a conservarnos con vida. La naturaleza, en este sentido, plantea comportamientos respecto de la conservación del individuo, del grupo, de la especie muy variado. En el caso de los salmones cuando vuelven a su lugar de origen, para reproducirse, lo que vemos es un desaforado comportamiento por parte de los individuos de llegar con vida hasta las partes altas de los ríos, no se aprecia ningún comportamiento respecto a ningún grupo, solamente cuando han llegado a su destino vemos que las conductas están orientadas a la conservación no ya de los individuos que mueren al realizar su tarea, ni al del grupo concreto que nunca hubo, sino a la especie en general. Por tanto, la diferentes conductas de conservación: especie, grupo, e individuo alcanza en el ser humano la mayor expresión, y las conductas tanto en un sentido como en otro, plantean problemas con las otras conductas: un grupo frente a los individuos y la especie, como en el caso de grupos que controlan férreamente a sus individuos y que no se reproducen, como pueden ser el caso de algunos comportamientos religiosos; o cuando se afirma que la infidelidad de algunos hombres se debe más una inclinación natural a esparcer sus genes, y ponen en jaque el grupo familia, y se le critica que no tenga un comportamiento individual distinto al de los animales. O en el caso de los individuos egoístas, que ora perjudican a la misma especie ora perjudican a grupos concretos. En todo caso la diferenciación de estas tres formas de conducta, se deben ver como una ventaja encaminada al uso de la libertad, siempre como una tarea inacabada y problemática. Pero estas conductas no salen de la nada, no aparecen el homo sapiens como por arte de birlibirloque, sino que están asociadas a su capacidad hacedora, es decir, a la técnica capaz de desarrollar, y es en esta capacidad técnica donde se juega la conservación de la especie, del grupo y la tarea diferenciada de los individuos como un tercer aspecto a considerar. Solamente en cierto grado de capacidad técnica la naturaleza, el derecho natural que todos tenemos cristaliza en usos morales, éticos y políticos.
Para ilustrar con un ejemplo un fragmento de la película bichos:
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