Actual – virtual. Posible – real.

En una entrada anterior en la que tratábamos sobre valores jugábamos con la variación del precio de lo que se vende en un mercado al principio de la mañana y al final. Destacábamos dos hechos, un precio al principio y otro al final, ambos precios son actuales en cada momento y también reales, sin embargo, el interés es el estudio de cómo se ha cambiado de uno a otro, y por extensión otros movimientos de precio en ese mismo puesto, o en otros, o en diversos días, lo que una recogida de datos suficiente, y un corpus teórico económico adecuado nos remitiría a diversas posibilidades del comportamiento de los precios. Lo posible aquí se contrapone a lo real, y permite con mayor o menor acierto hacer algunas predicciones, sin embargo, lo posible no agota el estudio de lo real, que no puede reducirse a los estados actuales pasados, presentes, en ningún caso futuros porque estos son, estrictamente, posibles.

La realidad es sin duda más amplia que la actualidad (la actualidad es presente, y la que una vez fue presente, es decir, un presente antiguo que es lo que denominamos pasado), y esta amplitud puede recibir el nombre de virtualidad, y como vemos en el ejemplo de los precios, para hacernos una idea de ella necesitamos la combinación de un presente antiguo (el precio de la mañana), y el presente (el precio del mediodía), es decir, para hacernos una idea de todos los factores actuales que intereaccionan a lo largo de ese período de tiempo, y que potencialmente pueden influir, y que en cierto modo deja abierto el problema de qué dirección va a tomar el cambio de precio. Todas las variaciones que pueden intervenir en el proceso de cambio del precio, quizá no intervengan de hecho, pero de derecho intervienen.
Para pensar la realidad virtual precisamos del paso del tiempo, aunque no se confunda con él, pero lo más relevante es que lo virtual está tan presente como lo actual en cada momento, aunque sólo podamos tener noticias porque las cosas pasan, la realidad virtual es contemporánea a la actual, y en cierto modo la estructura, la funda, pero no al modo de un modelo posible, ya que no puede ser pensada al margen de las cosa o al margen de lo que hacemos con las cosas, sino que estructura, funda y fundamenta la actualidad sólo si la pensamos in media res.
El estudio de las posibilidades gracias a las matemáticas y la observación permiten un acceso a lo real basado principalmente en denunciar todas aquellas fantasías que son directamente imposibles, esta labor no es baladí, otras posibles denuncias pasan por desechar lo altamente improbable, por ejemplo, no es que la ciencia nos avise de que durante la mañana alguien armado se va a liar a tiros en el mercado, o que una catástrofe nos va a dejar sin alimentos pero no parecen intervenir estas probabilidades en aquello que hace variar el precio, pero de un modo u otro en lo virtual como realidad de derecho ya sea pensada, sentida lo imposible y lo improbable no es desechado absolutamente.
En este sentido el acceso a lo real (actual-virtual) no sólo se hace con un modo de expresión científico, sino que también lo hace con expresiones poéticas, retóricas o dialécticas, con esto no es que diga que sean alternativas a la ciencia, es que de hecho se dan y el interés de la ciencia es que por ese lado inabarcable de lo real, no se nos cuele nada que lo que haga imposible sea nuestra propia vida. Y es que antes de que la realidad pudiéramos expresarla, la realidad tanto la actual como la virtual se experimentaba, se manejaba. Un ejemplo sencillo de ello es que la misma capacidad de hacer herramientas remite a hechos, a actualidades, pero también a todo un mundo de acciones que permiten las variaciones en la fabricación, pero al final hay algo actual, que ha sido hecho, esta misma herramienta fuera de su proceso de producción o al margen de su uso para el que fue fabricado (las causas eficiente y final de Aristóteles), cuando ya producida no se usa y, sin embargo, se conserva, es una herramienta pensada o sentida. La apertura a la fantasía queda abierta y no deja de ser real. La cuestión es que el modelo de verdad que debemos de manejar es el que remite a la práctica, la verdad que nos sale del manejo de la herramienta que conservamos y sentimos y pensamos, es un ensayo, una verdad a medias, porque nos olvidamos que también somos autores y actores, y no solamente espectadores.
Y todo esto porque mientras escribo oigo-veo un documental sobre la teoría de cuerdas es como el manejo de algo de la realidad que pensamos y sentimos y sin embargo, no parece remitir a lo que efectivamente manejamos producimos.
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