Para una teoría de los valores III.

A propósito del tema de los valores y la diferencia con los hechos, en clase ilustré con un ejemplocomo creo que es posible diferenciarlos (los hechos de los valores). El ejemplo es el de un mercado, uno de los típicos mercados de fruta y verdura que una o dos veces por semana hay en cada pueblo o ciudad. Es un hecho que los precios de los melocotones a primera hora sea de 1´40 euros, en un puesto concreto, quizá si pasamos al final de la jornada, las dos de la tarde, en el mismo puesto los melocotones marque 1 euro. Tanto un precio como otro son hechos que han sido constatados por un posible comprador cualquiera. La noción de valor que nos interesa no puede confundirse con los precios concretos en cada caso, estos serán hechos. Las variables para poner el precio inicial son diversas y sin querer se exhaustivo, remiten al precio que el vendedor ha comprado los melocotones, de las referencias de otros vendedores vecinos, la costumbre de otras semanas o años que tenga el vendedor para poner precios, el deseo de ganar dinero, el tipo de clientela que tiene, la mercancía misma… todo estos datos pueden ser más o menos registrados y que sobre un cuaderno cualquiera se convierten en hechos. Pero este tipo de registro también puede ser aplicado a la variación de primera hora de la mañana hasta la última de esa misma mañana y que las variables que intervienen vuelven a ser todas aquellas que marca la oferta y la demanda. Pero los registros concretos no son valores, remiten a hechos concretos, y todas las posibles relaciones que que se establezcan entre estos registros que explicarían la variación del precio tampoco coinciden exactamente con los valores. Los precios son hechos, la parte más visible de los valores, las relaciones que puede estudiar un economista adivinan como valoramos los productos en distintas situaciones, pero no alcanza a contemplar completamente el valor, en sentido estricto esta observación es imposible. A esta representación de la variación, y a falta de un mejor término lo denominaré movimientos. El valor no puede representarse más que de manera provisional, el verdadero valor es un proceso que depende principalmente de la capacidad de desear de los que ofertan y demandan y que efectivamente incluso a estos se les puede representar interaccionando.

Por tanto, se puede diferenciar entre hechos, valores y movimientos, los primeros son los que registramos con mayor o menor sistematización; los movimientos requieren un mínimo de sistematización y es lo que hace la ciencia; el valor en definitiva es un mundo virtual irrepresentable completamente y, sin embargo, real, tanto o más que los hechos y los movimientos, estos últimos son idealizaciones y cuando se ven como la explicación completa no puede ser más que a costa de la misma realidad. Y es que ya sea sobre los valores o sobre las acciones su explicación no se hace a partir de la “reidealización” de los movimientos sino in media res.
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