Para una teoría de los valores I.

La diferencia entre hechos y acciones puede servir como propedéutica para reflexionar sobre lo que hacemos y más exactemente sobre lo que hacemos en sentido ético o moral. Puede servir para tener un discurso más o menos coherente sobre los valores. Una de las acepciones de hecho que recoge la rae define a hecho como “acción u obra”. Y habría que preguntar más bien ¿acción u obra? Porque para nuestro objetivo que signifique una u otra es muy distinto y la disyunción inclusiva debería ser exclusiva, no es lo mismo acción que obra. Acción se refiere al movimiento que se realiza en el momento que escribo estas líneas, pero el hecho es que las he escrito. La obra es el resultado, las acciones han desaparecido en el proceso, por supuesto que las acciones pueden convertirse en hecho si estas son registradas, por ejemplo, con una cámara de vídeo. Probablemente no tenga mucho interés ver teclear al que ha escrito estas líneas, pero es que si pusiéramos la atención sobre este hecho no captaríamos la diferencia que quiero señalar, ya que hay unas acciones que no han sido registradas y que han desaparecido y es la de aquel que ha grabado al autor de estas líneas, efectivamente, se puede añadir a otro sujeto que grabe, pero las acciones que han llevado a esta segunda cámara a registrar la primera les ocurre siempre lo que le ocurre a toda acción que es difícilmente capturable, al menos completamente, el movimiento del registro de acciones es ad infinitum.

Esta diferencia es interesante tenerla presente cuando se quiere encontrar la verdad de un hecho, como puede ser el caso de una muerte violenta. Los hechos implican unas acciones y éstas son las que hay que reconstruir, y si éstas pueden ser reconstruidas, aunque la naturaleza de la acción sea de difícil captura, es porque no todas las acciones que pensemos son posibles, como por ejemplo que alguien entre en una casa atravesando una pared, o que no deje ningún tipo de rastro como si se de un ente inmaterial se tratara. No afirmo que sea fácil reconstruir acciones para recrear un suceso y averiguar la verdad, lo que afirmo es que a medida que se ha ido avanzando en el registro y capacidad de recoger pruebas de lo que hacemos, de cómo actuamos, las reconstrucciones pueden ser irrefutables, y por tanto, no ha lugar a la duda. La verdad es posible. En este sentido toda verdad científica o filosófica ha de tener como modelo la verdad jurídica y para la que esta diferencia entre hechos y acciones es tan cara. Sin embargo, esta cuestión no toca el asunto del sentido y que la filosofía también ha de ocuparse, entrando eso sí en terreno resbaladizo.
Los valores son importantes porque dotan de sentido lo que hacemos, pero no sé si se puede decir que sean verdaderos, verdaderos valores, esta expresión no alcanzo a comprenderla, sino es de manera aporética. Y es que los valores se asemejan a las acciones. Los hechos envuelven valores como envuelven acciones pero no los muestran directamente. En cualquier discurso sobre valores hemos de tener presente que no todo puede circunscribirse a la verdad.
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