Causa próxima, causa última.

La diferencia entre causa próxima y causa última sostiene a mi modo de ver otra diferencia que pasa por ser un esquema demasiado trillado para que veamos su utilidad, me refiero a la diferencia entre ciencias sociales o humanas y ciencias naturales. Steven Pinker ha manejado esta diferencia en su obra La tabula rasa muy acertadamente, y permite comprender que la diferencia entre ciencias humanas y naturales tiene algún significado. Una cita de Pinker especialmente adecuada para ilustrar esta cuestión: “Para poner un ejemplo sencillo, las personas practican el sexo en última instancia para reproducirse (porque la causa última del sexo es la reproducción), pero en primera (o próxima) instancia puede hacer todo lo que les sea posible para no reproducirse (porque la causa próxima del sexo sea el placer)”.
Lo que llama poderosamente la atención es que esta diferencia entre próxima y última no es algo que pueda decirse sólo de los humanos, sino que en los animales también hay conductas que invitan a pensar en estos términos. Consecuencia de esto es que en tanto que la diferencia entre causa próxima y última puede darse en animales y animales humanos parece que no tiene sentido hablar de la diferencia entre ciencias humanas y ciencias naturales, y que todas se reducirían a ciencias naturales, y considerando que esto puede verse así, sigue teniendo sentido la diferencia en cuestión. Y sobre todo porque la conducta no puede reducirse sin más a causas últimas. A este respecto el auge de la biología, la neurología, la genética de la conducta podría pensarse que es posible tal reducción, sin embargo, no creo que esta sea la cuestión, y que un defensor de esta tendencia como es el propio Pinker siquiera defendería tal reduccionismo.
La biología, el material del que disponen los organismos son productores de respuestas, soluciones ante un medio, pero la capacidad de adaptación de ese organismo a un medio, que pone en problemas (o cuestiona) al organismo, refleja su complejidad o sencillez. A este respecto, el aprendizaje de los animales es un tipo de dispositivo que tiene que ver directamente con las causas próximas, y con la flexibilidad del organismo. Una vez más en esto no hay solución de continuidad entre especies, no están los animales no humanos por un lado y por otro los animales humanos, la perspectiva es la misma. Aunque tiendo a pensar que actualmente entre los seres humanos y el resto de animales hay grandes diferencias, pero esto no siempre ha sido así, y como ya he defendido, la prueba está en todas las especies de homínidos extinguidos que apoyan la tesis de que la perspectiva es la misma. La aparición de la complejidad en la conducta tiene que ver con el aprendizaje, y por tanto las causas próximas completan (incluso en aquella especies que no tienen facultad de aprendizaje) las disposiciones materiales que son las causas últimas.
Esta terminología puede también ser sustituida con precaución, eso sí, y donde se dice causa próxima puede decirse razones, y donde se dice causa última decir sin más causa. Y como defiendeDennett desde que la vida apareció, las razones aparecieron con ella y las causas quedan siempre en suspenso respecto de las razones, y cuanto más complejo sea el organismo más sentido tiene esta diferencia. Y por eso que la conducta pueda, y deba ser explicada en términos biológicos, genéticos, neurológicos no significa que pueda ser reducida a ellos, pero no porque pertenezca a un ámbito distinto sino que el mismo funcionamiento, y la interacción entre individuos hace que las respuestas sean las de un organismo que se ha interrogado (no discursivamente), que ha problematizado (sobre todo aquellos animales que aprenden). Los modelos para comprender estas cuestiones son algoritmos que simulan unas disposiciones concretas, un medio físico y unas interacciones inter e intraespecíficas. Pero y aquí siempre me planteo una duda y es que esta caracterización no sólo no supone que no hay solución de continuidad entre humanos y seres vivos, sino que no la hay entre seres vivos y no vivos, como ya intenté ensayar.
Pero a pesar de todo la especificidad de la conducta humana, las razones de las que es capaz de dar para justificar sus acciones, y el complejo medio de interacciones obliga a mantener la diferencia entre causa próxima y causa última. Ahora bien, las causas próximas han de estudiarse del mismo modo que las causas últimas, utilizando formalizaciones lógico matemáticas.
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