Ética y moral I

Con el paso del tiempo la asignatura de 4º de la eso (de denominación variable: Vida moral y reflexión ética, Ética, o Educación ético-cívica) me ha exigido manejar algún tipo de de trama al igual que hago con el la asignatura de Filosofía. De ahí que mantengo cierta distancia con las distintas denominaciones y sus diseños concretos, por tanto esto no es un análisis comparativo de tales materias, y menos aún desarrollar un discurso pedagógico – legal del que no soy capaz ni entiendo. Sin embargo, lo que he aprendido es que es preciso manejar algún tipo de noción clara de ética y de moral, y que esta noción será sin duda polémica. De este modo, y creo que no hay otro se ha de manejar algún tipo de esquema que permite seleccionar, jerarquizar los contenidos, objetivos que los diversos decretos y reales decretos han ido proponiendo para dichas asignaturas. No hay otra manera de defender una posición filosófica, frente a otra que la llamaré educativa-pedagógica-legal. Ni otra manera de abrirse paso entre la maleza.
Ética y moral.
Lo que diré, entonces, es el resultado de cierta práctica, y apunta a los presupuestos de tal práctica. Las nociones que permiten desarrollar la trama del curso la recojo de las que Gustavo Bueno ha planteado desde su materialismo filosófico. Sin duda, la definición de Bueno tiene como principal virtud la capacidad de analizar los problemas ético-morales de mejor forma que las definiciones estándar (ética, moral). Diferenciar claramente la ética de la moral tomando como referencia el individuo y los grupos respectivamente ayuda a problematizar la acción sin reducir su complejidad a discurso fácil y vacío.
Pues bien, la trama que se ha ido decantado con el tiempo pasa por dejar claro las definiciones de ética y de moral. Ahora bien, desde el principio la noción de ética ocupa, por decirlo así, el papel protagonista, mientras que la noción de moral es un segundo personaje, o el coro que replica al solista, al modo de las tragedias griegas).
Es importante reseñar también que las consideraciones ético-morales aunque tengan como referente a los humanos, no menos pueden aplicarse a los animales, al menos, comparativamente. Principalmente porque la dialéctica individuo – grupo está presente en mayor o menor grado, y no se puede trazar una línea sin más entre los animales humanos y los no humanos. Además, que estas diferencias sean una cuestión de grado, lo pone de manifiesto la cantidad de especies ya extinguidos de homínidos que en cierto modo debería de advertirnos cuando estamos tentados de diferenciarnos radicalmente del resto de animales.
A este respecto reseñamos un párrafo de Ética para Amador de Fernando Savater en el que diferencia a Héctor, héroe de la Iliada, con las termitas, en este fragmento se ve claramente que el problema de conservación del individuo respecto del grupo es lo principal, incluso cuando decimos que Héctor dio su vida por los suyos (su grupo) e hizo lo que debía. Este deber (moral por supuesto) puede entenderse a partir de la diferencia que hace Aristóteles entre lo necesario y lo que puede ser de otra manera. Las acciones morales aunque nos refiramos a ellas como deberes, son del tipo de acciones que pueden ser de otra manera. Las termitas, sin embargo, actúan necesariamente.
La diferencia puede contemplarse en la medida que Héctor resuelve un problema y las termitas no, a las termitas se las resuelve, sino fuera algo equívoco el término, la naturaleza.
Hechos y valores.
La diferencia entre Héctor y las termitas tiene que ver con el ámbito de las valoraciones. Hay una diferencia esencial entre hechos y valores. Lo que hacen las termitas remite al mundo de los hechos, lo que decide Héctor al de las valoraciones. Esta diferencia formulada, así tajantemente, tiene algunos problemas, unos de índole natural y consiste en saber cuando en un mundo de hechos aparecen valoraciones, y otros de índole metafísica, y es que hay una tendencia a que esta diferencia desaparezca, aunque sea al final de los tiempos (Darwin vs Kant). Sin embargo, para desentrañar mínimamente la maraña de problemas que esta diferencia comporta, explicaré la diferencia entre hechos y valores sustituyéndola por otra más básica y que depende también de lo que venimos diciendo respecto de la Filosofía. La diferencia entre hechos y acciones puede ayudar a entender la diferencia entre hechos y valores. Un hecho es una acción consumada, que puede estar más o menos registrada, el hecho es un signo, una huella de otras muchas cosas pero que tiene una entidad propia. Las acciones sonaquello que Aristóteles denominaba praxis. Un ejemplo muy sencillo es el siguiente, mientras escribo esto (y tú lector lo lees) estamos llevando a cabo acciones, en diferentes momentos, el resultado es un hecho, la diferencia también es clara, el resultado de mi acción está ahí, el resultado de la acción del lector es algo más problemático, más difícilmente comprobable. La clave de esta diferencia es señalar que los valores son acciones, o se diferencia de los hechos, como las acciones se diferencia de aquellos. La acción o acciones de Héctor dependen de muchos hechos y una vez realizada ha quedado como hecho, pero que pertenezca al ámbito de los valores resulta de que todos las acciones anteriores no están tramadas necesariamente para concluir en la acción, o decisión final, las preguntas, los problemas abren un espacio de valoraciones, juicios (…).
A este respecto la diferencia que hace Hume entre “es” y “debe”, tiene que ver con la diferencia entre hechos y valores, pero que ayuda a entenderla si la cambiamos por hechos y acciones, lo que introduce alguno de los problemas de manera simplificada a la contraposición anterior. Hume dice algo así: cuando razonamos con proposiciones con el verbo “es”, no podemos a razonar pasar sin explicarlo a proposiciones enlazadas con “debe”. Un ejemplo muy sencillo puede ser el siguiente: Francisco es mi hermano, Francisco tiene problemas económicos, debes ayudar a Francisco. Mientras que las dos proposiciones primeras describen hechos más o menos comprobables, constatables, la tercera es un mandato moral que solemos admitir sin más de manera genérica y vaga, pero en la realidad, estos hechos se dan en una trama de acciones y en conjunción de otros muchos hechos que muy probablemente no garantizan que Francisco sea ayudado por su hermano, las razones son de todo tipo, pero la principal es que somos conscientes en mayor o menor grado de nuestras acciones y de sus fracasos y esta conciencia nos permite ver la cantidad de bifurcaciones que envuelve, y a las que estamos inclinados en mayor o menor grado. De nuevo las acciones remiten a lo que puede ser de otra manera, y no a lo necesario. Y a este respecto Hume no diría que no quepa conocimiento y ciencia sobre la moral, sino que habría que diferenciarla en grado de las ciencias naturales, aunque haya esfuerzos por reunirlas desde una perspectiva de corte naturalista, y otra perspectiva que se empeñaría en señalar su irreductibilidad, perspectiva de corte metafísica (de nuevo Darwin vs Kant).


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