¿Y tú qué opinas?

La Filosofía de la técnica en tanto que aborda los problemas de la tecnología desde una perspectiva general, en tanto, que no es un ingeniero el que aborda estos problemas sino alguien que hace Filosofía y que en principio “el que hace Filosofía” no se dirige a otros especialistas en este caso de Filosofía sino a cualquiera, la Filosofía siempre será un saber (así lo veo yo) para principiantes, y el primer principiante es el propio que “hace Filosofía”. Y ya trate sobre técnica o sobre biología o cualquier otro tema, se le debe exigir un mínimo de conocimiento sobre estos temas a parte de la consabida tradición filosófica, pero sin olvidar que va destinada a los principiantes, en realidad a cualquiera (aunque este cualquiera deba responder a la categoría siempre problemática de ciudadano). Dicho esto, la pregunta es que opinión puedo tener sobre lo que hacen los ingenieros, e incluso aspirar a algo más que a tener opinión, sino a obtener cierto conocimiento, y que aquello que enuncie tenga un mínimo de consistencia conceptual. Las fuentes para esta opinión y para poner a prueba tal consistencia puede venir del sector más técnico en tanto que cualquiera (de nuevo) puede empeñarse en aprender en qué consiste tal o cual proyecto técnico. Sin embargo, pronto advertiremos que las razones de cualquier proyecto no suelen aparecer en el proyecto mismo, sino que tienen un origen no técnico, sino político, por así decir, de ahí que otras fuentes para hacerse con una opinión sea la de entender las razones políticas que han llevado a realizar tal proyecto, y entonces hemos de vérnosla con la ideología, o con un sucedáneo de ésta, que es la aparición de la misma en los medios de comunicación. Entre las razones técnicas y las razones políticas, además de las razones de “prensa” que manejan más o menos superficialmente las anteriores, no debemos olvidar que la construcción o fabricación de cualquier obra o artefacto corre a cargo de una empresa que tiene como objetivo ganar dinero.

La posición de ese cualquiera que hemos nombrado antes es la posición de aquél que busca razones que se distingan de las anteriores y las integre más o menos consistentemente y pueda evaluarlas. En este sentido, yo defiendo que la Filosofía tiene aquí un papel clave en el manejo y creación de estas razones, ahora bien, no está de más advertir que probablemente, por el mero hecho de distinguirse de tales razones, el discurso que se cree sea más oscuro u oscurezca los anteriores. Por tanto, la clave de la aportación de la Filosofía sería la claridad que sin embargo, no puede ser más que fruto del esfuerzo por encontrar un mínimo de consistencia en explicar o comprender que es lo que hacemos (por supuesto que el sujeto de este “hacemos” vuelve a ser cualquiera).
Así visto qué puedo yo decir sobre tal o cual construcción u obra pública que implica mucho gasto para el país donde yo pago mis impuestos, y que supuestamente voy a ser un beneficiario de tal obra. Se puede tener mucha afición a opinar de todo, afición por cierto muy buena para compartir en los bares o en facebook, pero creo que se debe exigir un mínimo de conocimiento y coherencia en los juicios que emitamos sobre esto que supuestamente nos atañe.
Y como no tengo mucha prisa por opinar sobre esto y aquello, con escuchar la radio, leer la prensa en papel o la digital, ver la televisión, o leer la cantidad de opiniones particulares que representan blogs sobre esto o lo otro, puedo anotar un buen puñado de opiniones que las puedo esgrimir en ocasiones. Pero creo que es interesante dedicar un rato a que aquellas opiniones puedan ser seleccionadas aceptando unas y rechazando otras, para ser capaz de tener un juicio propio mínimamente consistente, y en lo que consiste es en integrar diversos conocimientos políticos, publicitarios, económicos, técnico- científicos pero desde la perspectiva de un cualquiera (creo que todo el mundo ya a advertido que ese cualquiera no es nadie).
Y entonces, vuelvo a repetir, la Filosofía es en este sentido un saber clave que ayuda a este propósito y que creo que no hay otro que sea capaz de sustituirla para este menester (¡perdonad, creo que si que hay algo que puede sustituir a esta labor y es el saber que se colige de combinar, dos asignaturas de nuevo cuño: Educación para la ciudadanía y Ciencias para el mundo contemporáneo).
¿De qué modo haga esto la Filosofía y que no evite el oscurantismo y la confusión que muchas veces hace que la Filosofía sea el problema para ver y no la herramienta que nos permita entender mejor? La respuesta no la sé, por supuesto, pero creo que la única orientación posible es que la Filosofía no puede ser más que un saber para principiantes. No más que un ensayo.
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