¿A qué comunidad pertenecemos?

El término praxis fue acuñado por Aristóteles y el contexto que actualiza es el de las relaciones políticas al margen de cualquier relación productiva. Sin embargo, Platón tiene un término equivalente que en el que ambas dimensiones están envueltas, no están claramente diferenciadas. El término platónico es chresis. En ambos casos pueden ser traducidos por uso. Diferenciar el significado de ambos términos supone un modo de caracterizar el origen ciudadano de la Filosofía, y su planteamiento más acabado se lo debemos a las obras de Platón y Aristóteles. La cuestión es que a Platón le falta lo que después hizo a Aristóteles, y a Aristóteles le falta el modelo técnico asociado al término chresis (lo de que les falta no puede ser entendido más que polémicamente).
La diferencia platónica entre artes productivas y artes adquisitivas ayudan a vislumbrar el problema, que radicaría en que las artes adquisitivas son explicadas acudiendo a ejemplos de uso técnico: herramientas, o alguna actividad práctica. Pero el problema que aparecen con los ejemplos que se esgrimen, no es el del uso de los artefactos que nos remite a un modelo técnico, sino que lo que se está evaluando es la acción política. Y tiene sentido esta diferenciación en la medida que la resolución de los artefactos no es siempre técnica, sino que remiten a una consistencia política (denominémosla práxica).
Ahora bien, cuáles son las condiciones para que se planteen de esta manera las cosas. Las condiciones materiales de este problema teórico sólo pueden encontrarse en las ciudades y no en comunidades. En las comunidades los usos y las producciones están envueltas. El Protágoras en este sentido es ejemplar para ver cuáles son las condiciones del problema. Se discute sobre la excelencia del ciudadano pero el ejemplo que pone es técnico, el uso de un artefacto, en este caso son flautas las que deben saber usar los ciudadanos. Pero el ejemplo no vale, se puede pensar que el propio Platón es consciente de las limitaciones que presenta el ejemplo. El mito de Prometeo deja bien claro la diferencia de naturaleza entre los saberes. Mientras que los saberes técnicos, los de las artes y el fuego se distribuyen de manera desigual, el saber político ha de ser repartido de manera igualitaria. El protagonismo del individuo es indudable. En esta diferenciación lo que está apareciendo es un proceso de individuación que distingue a algunos de los que pertenecen a la comunidad y que ya no deben tratar sobre aspectos técnicos o de supervivencia, sino de aspectos generales y de convivencia. El mito, en tanto que expresión poética, permite desligar este proceso de sus condiciones materiales, sin embargo, una perspectiva racional no puede ni debe hacerlo.
Los aspectos ha tener en cuenta en toda investigación de este tipo y que de alguna manera está apuntados en el mito pueden ser los siguientes:
1. investigar cuáles son las condiciones de producción antes de que aparezcan las ciudades.
2. La relación entre aparición de las ciudades y división del trabajo.
3. Los tipos de discursos en unos y otros.
4. La dificultad es enorme ya que la aparición de la ciudades coinciden contemporáneamente con la aparición de la escritura. Por tanto, el tipo de discurso es más fácil estudiarlo en unas que en otras.
5. De ahí que el problema que sobrevuele sea el del estatuto de la comunidad, frente a las sociedades (extensas).
La discusión de Platón en el Protágoras es importante porque de un modo u otro plantea todos estos asuntos. Y la posición en la que inserta su discurso es difícil de calificar, en la medida que ni pertenece a un tipo de hablar tecnológico ni a otro político. Sin embargo, ni siquiera puede decirse que obvie el discurso poético, el mito aparece, irrumpe una y otra vez en la obra platónica. Pero la diferencia que establece Platón entre los distintos discursos es la que permitirá a Aristóteles un análisis más exhaustivo de la noción de praxis y su vinculación política. Sin embargo, el modelo tecnológico que aplica Platón es olvidado por Aristóteles.

Para acabar una cita de la obra Entre ingenieros y ciudadanos de Fernando Broncano a modo de ilustración:

Nuestras capacidades están limitadas por las condiciones de contorno de nuestra historia evolutiva. Richard Dunbar, un antropólogo cognitivo, ha avanzado la hipótesis de que nuestra especie evolucionó a partir de transformaciones en el tamaño cerebral siguiendo la pauta de la capacidad para computar relaciones sociales que, según este autor, tendría un limite de especie en la capacidad para computar las relaciones sociales que se entretejen en grupos de alrededor de ciento cincuenta miembros. Si naturalmente nos perdemos en comunidades de un número mayor que esa cifra, es más que probable que sea casi imposible construir la ciudad sin medios de registro y computación más poderosos que la memoria humana. No es casualidad que la escritura naciese en las civilizaciones ciudadanas de los grandes ríos: nacimos del barro, sostiene el Génesis: fue en realidad nuestro primer útero y nuestro primer computador, la memoria escrita.

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