La producción técnica.

La teoría de las causas de Aristóteles sirve para explicar el cambio (metabolé) o el movimiento (kinesis). La causa eficiente es la más reconocible desde nuestra perspectiva, las otras quedan confusas para nuestra concepción moderna. De un tiempo a esta parte he visto la posibilidad de utilizar “estructuralmente” las denominadas causas extrínsecas, y según el modelo que aporta la tecnología. Uno de los ejemplos que se suele poner para explicar las causas es el de la producción de una escultura, en la que el escultor es la causa eficiente. Ahora bien, si en vez de utilizar este ejemplo, utilizamos el de una mesa cualquiera de producción industrial, la pregunta por el agente tiene una respuesta de difícil concreción, se puede decir que es la cadena de producción. La respuesta a quién la ha fabricado, no es la del artesano que puede seguir fabricando mesas. Entonces, ¿qué sentido tiene aplicar la causa eficiente a la producción industrial? La aplicación que propongo, quizá, se aparta de la noción de causa, ya que el estudio de la producción industrial, del agente que hace mesas, considera a las mesas al margen de que efectivamente las haga, aunque en última instancia esto no tiene sentido si no hay mesas efectivamente producidas.
La causa eficiente desde la perspectiva tecnológica, será la imagen de la producción de esa mesa, que no corresponderá a una imagen de la mesa sin más, sino a todos los parámetros que intervienen en la fabricación, y éstos a día de hoy pueden ser simulados por las potentes máquinas de tratamiento de la información. De esta manera el principio de eficiencia con el que se examina la técnica tiene sus condiciones de evaluación en esta imagen previa a la producción de esta mesa y no de cualquier otra.
Y de qué manera utilizar la denominada causa final aristotélica para este esquema. La finalidad de la mesa, de cualquiera de las mesas que vayan a producirse en el engranaje agente concreto ha de simular las condiciones en las se va a utilizar esa mesa. El uso en este sentido es su utilidad como mesa (escribir, comer, en distintos ambientes, para tantas personas…). La causa final es la otra cara de la imagen que dibuja la causa eficiente, en realidad es necesaria, para simular su eficiencia previa a la producción efectiva.
Si para Aristóteles la forma es esta mesa o aquella, la simulada puede denominarse la cuasi – forma. En esta cuasi – forma es posible el control estructural de la producción. En realidad esta forma de usar las causas aristotélicas está más próxima a la concepción platónico – pitagórica, que al propio Aristóteles.

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